Emociones en fallo del Caso Calamar: Lágrimas, euforia y un "vamos con to’ "

Lo que siguió al dictamen judicial fue una crónica de contrastes absolutos: la solemnidad de la justicia sepultada por ráfagas de euforia, consignas políticas y rostros desencajados.

Decenas de miradas se clavaban en la figura de la jueza Altagracia Ramírez, titular del Cuarto Juzgado de la Instrucción, quien con tono pausado, pero firme, se disponía a leer la trascendental decisión que definiría el rumbo del denominado Caso Calamar.

Lo que siguió fue una crónica de contrastes absolutos: la solemnidad de la justicia sepultada por ráfagas de euforia, consignas políticas y rostros desencajados.

La lectura avanzaba y el primer golpe de autoridad judicial resonó en la sala: el envío a juicio de fondo del exministro de Hacienda, Donald Guerrero, junto a otras 28 personas.

En ese instante, el peso del proceso penal se hizo evidente. Sin embargo, el destino de la audiencia cambió drásticamente de temperatura cuando la magistrada comenzó a pronunciar los autos de "no ha lugar".

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